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Cómo evaluar la calidad de la docencia universitaria

  • Foto del escritor: Francesc Martínez-Olmo
    Francesc Martínez-Olmo
  • 13 jun
  • 2 min de lectura

El trabajo que hemos publicado con Felipe González-Catalán y Zoia Bozu trata sobre cómo profesores y estudiantes entienden y valoran la evaluación de la calidad de la enseñanza en la universidad, y sobre qué aspectos debería tener en cuenta para ser realmente útil.

El tema es relevante porque cuestiona los sistemas habituales de evaluación docente, que a menudo se basan casi solo en encuestas a estudiantes y se usan con fines administrativos. El artículo muestra que esto no capta bien la complejidad de la enseñanza y que, además, muchos estudiantes ni siquiera entienden para qué sirve evaluar la calidad de la docencia. Por ello, se propone avanzar hacia evaluaciones más completas, contextualizadas y orientadas a mejorar la enseñanza, integrando múltiples fuentes de información y promoviendo la reflexión docente.

Desde mi perspectiva metodológica particular, este estudio refuerza la idea de que la evaluación de fenómenos complejos —como la calidad de la docencia— no puede reducirse a instrumentos únicos ni a indicadores simplificados. La aportación más relevante es situar la evaluación como un proceso necesariamente multidimensional, contextualizado y con finalidad formativa, lo que implica combinar métodos, fuentes y perspectivas.

Valoro especialmente el enfoque cualitativo-interpretativo empleado, porque permite acceder a las concepciones y significados que profesores y estudiantes atribuyen a la evaluación, algo imprescindible para diseñar sistemas válidos. Asimismo, el uso de análisis temático y la construcción de un marco interpretativo aportan un modelo transferible para repensar sistemas de evaluación en otros contextos.

En términos metodológicos, el artículo también evidencia una cuestión clave: la validez de un sistema de evaluación no depende solo de sus instrumentos, sino de su comprensión por parte de los actores y de su integración en culturas institucionales de mejora. Por ello, cualquier diseño evaluativo debería incorporar principios como la transparencia, la triangulación de evidencias y la participación de los implicados.

Considero que este trabajo contribuye a desplazar la evaluación docente desde un enfoque técnico-administrativo hacia un enfoque epistemológico y formativo, coherente con la complejidad de la enseñanza universitaria.


Referencia:

González-Catalán, F., Bozu, Z., & Martínez-Olmo, F. (2026). Evaluating teaching quality in higher education: stakeholder perspectives. Educational Research, 1–18. https://doi.org/10.1080/00131881.2026.2682829


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